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martes, diciembre 19, 2006

Los micrófonos, la gramática y la Revolución francesa

Un artículo que trata de algunos demostrativos que son capaces de salvar vidas.

Otro de nuestros micrófonos, sofisticadamente escondido en un diccionario Griego Clásico-Euskera Batua, nos ha informado de que corre el rumor de que los de La Gran Oficina estamos siempre muy enfadados, como con mala cara y así; y, quizá, es momento de reconocer que tenemos serios motivos para estarlo, y es la cosa que se nos mueren las madres, nos pegan a las amigas, nos extorsionan a las cocineras, nos violan a las niñas y publican en cualquier sitio cómo lo hacen, dejan morir de hambre a las hijas de las vecinas, envenenan con agua sucia a las sobrinas de unas conocidas que se fueron de aquí, cuando aquí hubo mucha hambre, y, finalmente, dicen que no pasa nada porque todo ello se lo han hecho a "la mujer", es decir, a una idea, que lo último que tiene es carne y hueso.

Y la noticia es que ha llegado, por Correo Certificado y Urgente, el pliego que se perdió el día de la Revolución Francesa, con tanto muerto ya se sabe, aquel en el que se nombraba ciudadana a la mujer. Lo que simplemente quiere decir que nadie puede pegar o violar o matar de hambre o envenenar a la mujer, sino que, a partir de la aparición del famoso pliego, cualquiera que levante el brazo, o lo que sea, lo hará contra esta mujer, no contra la mujer.

Como se puede ver, el pliego hablaba de Filología y de Gramática, y de cómo un demostrativo bien utilizado puede llegar a salvarte la vida.

El pliego había estado guardado en París, junto a las dos barras de platino que correspondían exactamente a la diezmillonésima parte del cuadrante del globo éste en el que damos vueltas.

Traducir al euskara la palabra ciudadana ha sido relativamente fácil, ya que la palabra ya existía, y se trata, claro, de la palabra andrea, y es que el euskara, como bien sabían Guillermo Humboldt, Victor Maria Hugo, Ernesto Hemingway... y sabemos Los de La Gran Oficina, ha sido siempre una lengua maravillosa.

Posted by Asun Undabeitia at 11:29
Edited on: viernes, diciembre 22, 2006 23:09
Categories: Artículos